GUIA Y MAPA BUENOS AIRES GAY - TRAVEL GUIDE & MAP - BY CIRCUITOS CORTOS
HOME | ¿Quiénes Somos? | Publicite Aquí | Contáctenos | Otros Circuitos | Links
Noticias
25.08.2013
Por primera vez, parejas del mismo sexo compiten en el Mundial de Tango
Sorprendieron al público, pero se llevaron aplausos; afirman que los roles, al bailar, son independientes del género
Los nervios no tenían que ver con el baile. No. Esta vez se trataba de la recepción. ¿Cómo reaccionaría el público y el jurado cuando salieran a pista? El llamado, las parejas en escena para comenzar la ronda y un bullicio atípico. Sí, se trataba de ellos dos. Tango de pista, pantalón y pantalón, abrazo, musicalidad y firulete. Alejandro Segovia y Matías Soto coinciden en que durante esa primera ronda no voló una mosca en el Centro de Exposiciones de la Ciudad, donde se realizaron las rondas clasificatorias de esa categoría del Mundial de Tango.

La tranquilidad y satisfacción llegó con los aplausos del público al finalizar la ronda. Y la certeza de que habían hecho las cosas bien sobre la pista con el anuncio del jurado: habían finalizado octavos entre 380 parejas y su pase a las semifinales era un hecho. Además, serían recordados como una de las cuatro parejas del mismo sexo -tres de varones y una de mujeres- que, por primera vez, participaron en este certamen.

"Era necesario que alguien rompiera el hielo. A nosotros dos ya nos habían visto bailar en el Metropolitano, dos meses atrás. Entonces la clave ahora era sostener la propuesta con baile y respeto hacia el tango: mantener los roles de conductor y conducido para no confundir al jurado y bailar como dos hombres, que es lo que sabemos hacer bien", dice Alejandro, entrerriano de 29 años, y bailarín de tango desde los 15. Con Matías llegaron hasta las semifinales: quedaron en el puesto 41°, a sólo cuatro de clasificar.

Gustavo Mozzi, director artístico del festival, aclara que no hubo un cambio de reglamento para que esto sucediera y que lo llamativo para ellos era que hasta ahora nunca se hubieran anotado parejas del mismo sexo. "La competencia intenta reflejar la evolución del tango y los cambios sociales. Por eso ahora ya hablamos de Tango Pista y no de Salón, por ejemplo. Porque el tango fue evolucionando y es lógico que esto genere tensiones. Y eso me encanta: esas tensiones demuestran que el tango es un género vivo, y de no ser así sería tan sólo una evocación, un género del pasado", sostiene.

De todas maneras, Mozzi deja en claro que hay ciertos códigos que hacen a la tradición de esta danza que es bueno mantenerlos: la calidad de los movimientos, la elegancia, la conexión con la musicalidad, el abrazo. "Son parámetros muy importantes, diría que inalterables. En ese sentido, dependerá de la capacidad de los bailarines y lo que transmitan artísticamente", dice.

Esas tensiones se apreciaron en el público. Como la charla de una pareja de unos 70 años de la que fue testigo la madre de Matías Soto cuando Alejandro y él salieron a pista. "¡No puede ser! Son dos hombres...", le dijo el marido a su mujer. Y ella le respondió: "Sí, pero mirá cómo están bailando".

Cuenta Mozzi que a fines de 1800, el tango era más similar al que hoy se encuentra en las milongas, más pícaro y provocador, una síntesis de las influencias migratorias de esos años: lo afro, lo español, lo italiano. Se bailaba mayormente en los piringundines y no era raro encontrar a dos hombres bailando juntos en una de esas pistas, ya fuera porque Buenos Aires era una ciudad con pocas mujeres o porque servía de práctica para después ir a encarar a una de esas muchachas difíciles de seducir. Porque sí, la aristocracia rápidamente se había colado también en estos bailes. Sería con los años que el tango se volvería más lento, más cadencioso.

Hoy hay dos premisas en que coinciden la mayoría: la danza es un arte y no tiene sexo; y que en el tango existan roles, pero esto no implica que estén asociados al género. Manuel González, milonguero y profesor de tango de la escuela El Amague, aclara de entrada que cuando se habla del concepto de rol hay que separar la idea de quién lleva el pantalón y quién la pollera. Lo importante para él es tener en claro el rol: quién lleva y quién sigue.

En un artículo para el sitio Punto Tango titulado "¿El tango es machista?", González escribió: "Está claro que en esta danza, donde el baile no se limita a un espacio fijo, alguien debe guiar la caminata y movimientos, y alguien seguirlos. Es aquí donde se forma el conflicto, ya que lo más común es que el hombre guíe y la mujer siga? Es por eso que muy inteligentemente, en muchos países (no la Argentina), se llama Leader a quien guía (usualmente el hombre) y Follower a quien sigue o corresponde, y no hombre y mujer. Con este comentario, puede observarse que no es que el tango sea machista, si no que a mucha gente (hombres y mujeres) le gusta ver al papel de quien lleva o dirige la danza, como una figura de autoridad sobre el otro y no como una regla del juego cuando uno quiere bailar".

Distinto sería -apunta González- si todo el mundo bailara llevando y siguiendo como se dan muchos casos hoy en día en las milongas gay o queer . Esas milongas porteñas que suelen frecuentar Claudio Siufe y Esteban Mioni, donde practican ese estilo de intercambio de roles que no sólo enseñan durante las clases de tango que dan sino que quisieron mostrar al mundo en las rondas clasificatorias del Tango de Pista. Una danza desprejuiciada con un par de zapatos rojos de taco aguja en los pies de Claudio que sorprendieron a todos. "Para nosotros fue como bailar en una milonga, riéndonos de las equivocaciones y los defectos. A nosotros nos tira más lo queer y así lo hicimos", cuenta Claudio.

Esteban, en tanto, reconoce que cuando el hombre, en el rol de conducido, intente un adorno típico de mujer, no será lo mismo y que en ese sentido puede haber cierta desventaja para ellos. "Son cuestiones anatómicas. El hombre no va a tener la misma ductilidad, ni torsión de una mujer. Ni siquiera el abrazo será igual. Pero no por eso vamos a pretender ser lo que no somos", dice.

Claudio enseguida trae a colación una frase que le escuchó a Carlos Copello y que habla de que el tango no se explica. Que es una enfermedad que entra en el cuerpo. Y que podés bailar mejor o peor, pero lo importante pasa por lo que se transmita, el carisma. Algo que, en pista, a ellos les sobró..

Fernando Massa para La Nación

Ver más Noticias

 
Contáctenos
mapa gay contacto
Quiero Recibir/Distribuir mapas
mapa gay suscripcion  

Volver