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30.08.2015
Ruby Rose y el nuevo poder de seducción
La australiana de Orange Is the New Black propone otros modelos de belleza y, al igual que Miley Cyrus, define su identidad sexual como fluida
Hace poco más de un año, la australiana Ruby Rose decidió presentarse al mundo con un corto autobiográfico escrito, producido y protagonizado por ella misma. En Break free (Liberarse), la australiana -que esta temporada revolucionó Orange Is the New Black- se corta el pelo, revolea los tacos, destapa sus 60 tatuajes y se envuelve en una faja para ocultar sus pechos. Debajo del disfraz de chica sexy, irrumpe la tomboy rebelde que un distraído podría confundir con Justin Bieber. El video, que ya supera las 10 millones de vistas en YouTube, fue la carta de presentación que viralizó el gender fluid o género fluido, identidad de género de Ruby y de otros famosos como Miley Cyrus y Jaden Smith. Al igual que ellos, el último gran hallazgo de Hollywood no siente que encaje en el molde de mujer, pero tampoco de hombre. "De chica me sentía un varón, pero a medida que fui creciendo empecé a sentirme más cómoda en una situación intermedia entre lo masculino y lo femenino", explica desde Los Ángeles en una charla telefónica con La Nación revista.

¿Cómo se siente alguien que se autodefine como gender fluid?

Yo puedo hacer cosas típicas de chicos como andar en skate, pero también cosas de chicas como maquillarme o cambiarme el corte de pelo todas las semanas. No tengo ganas de cumplir con lo que la sociedad espera de una mujer. No quiero usar vestido ni tener el pelo de tal forma. No soy la única. Mucha gente se siente así actualmente.

Aunque en Australia ya era una celebridad, Ruby pegó el salto a la fama global cuando Netflix decidió incorporarla en la tercera temporada de Orange Is the New Black, la serie que atraviesa las rejas de una prisión de mujeres para retratar el alma femenina. A Ruby le tocó calzarse el uniforme caqui de Stella, una enigmática presidiaria que seduce a la protagonista, Piper Chapman, y termina asociándose en el negocio sucio que ella lleva adelante. "Stella y yo tenemos historias muy distintas, pero somos muy parecidas en cuanto al estilo: andróginas y fanáticas de los tatuajes", compara la actriz, modelo y DJ, ferviente fan de la serie.

¿Creés que es una serie feminista?

Sí, totalmente. Le da fuerza a las mujeres. Retrata a chicas fuertes muy diferentes entre sí, desde la edad, la raza, la religión, los cuerpos, las nacionalidades. Y detrás de cámara hay mujeres escribiendo y dirigiendo. Acá la mujer no es la secretaria o el interés romántico de alguien. Acá las mujeres son las protagonistas.

¿Tenés alguna incidencia en el desarrollo de tu personaje y su historia?

Poca. Recibimos el guión cada semana, así que no sabemos lo que va a pasar en el siguiente capítulo. Eso me da bastante miedo. No sabés si tu personaje se va a morir, se va a enamorar o va a tener que desnudarse en el baño, como me pasó a mí. Los guionistas escriben sobre la marcha e incorporan cosas de la vida real. Stella iba a ser estadounidense, pero después nos pareció genial que fuese australiana. Eso me permitió hacer algunas bromas usando la jerga de mi país.

Antes de Orange..., ¿cuál había sido tu experiencia más cercana a la prisión?

Por suerte nunca estuve en prisión. Pero mi mamá trabajó en el sistema penitenciario durante 20 años. Ella daba terapia a través del arte. Para mí era fascinante que trabajase con criminales. Pasé años preguntándole sobre la cárcel así que no tuve que investigar demasiado. Lo bueno de Orange... es que habla sobre las fallas del sistema y muestra lo que pasa cuando las mujeres salen y no saben qué hacer con sus vidas.

Con 29 años, Ruby Rose Langenheim, tal su nombre completo, habla muy segura de sí misma. Comprometida con la diseñadora Phoebe Dahl, famosa por ser nieta del escritor Roald Dahl, impone otra forma de encarar la orientación sexual a contramano de las celebrities de Hollywood que suelen esquivar el coming out. Pero durante su infancia en Melbourne las cosas eran distintas. A los 5 años, Ruby sentía que era un varón en el cuerpo de una nena. Dormía boca abajo fantaseando con que así no le crecerían los pechos y le rezaba a Dios para no tener curvas. A los 12 asumió que era lesbiana aunque más adelante dejó de lado su look masculino para convertirse en modelo. Pero la pasarela le quedó chica. Después de besar a extraños en las calles de Sidney y tomarse 100 shots de cerveza en 100 minutos para la serie Jackass, Ruby consiguió un puesto a su medida: ser VJ de MTV. La fama también la convirtió en la cara de Maybelline New York en Australia.

Muchos te ven como la representante de un nuevo modelo de belleza, más libre y andrógino, capaz de seducir a hombres y mujeres. ¿Qué es la belleza para vos?

Es un concepto que cambia, que evoluciona. Puede sonar cliché, pero la belleza viene de adentro. La serie, por ejemplo, representa lo que es belleza para mucha gente. Laverne Cox [la actriz transgénero que interpreta a Sophia] es hermosa y está redefiniendo el significado de belleza. Todos los personajes son bellos, pero ninguno responde al concepto convencional de mujer bella. Yo tampoco encajo con el molde que recibí, pero estoy tratando de ser yo. Cada uno tiene que tener su sello propio de belleza.

Ruby debutó en la actuación con la comedia australiana Suite for Fleur. Luego participó en la serie Mr & Mrs Murder (2013) y este año interpretó a un androide hot en el programa Dark Matter. Ahora podría sumarse al cast de Rápidos y furiosos 8, una suerte de revancha después de que un productor la dejara afuera de la última película de la saga por su parecido, justamente, con Justin Bieber.

La intensa carrera de Ruby no le impide comprometerse como voluntaria en proyectos como la lucha por la defensa de los animales y la prevención del bullying. Desde 2014, además, ayuda a su novia, Phoebe, en el diseño de ropa urbana para su marca solidaria Faircloth & Supply.

¿Cómo te llevás con la fiebre que generás en los medios y en las redes sociales?

Siempre quise ser actriz para entretener y hacer más feliz a la gente. Y creo que lo estoy logrando. De todas formas, mi objetivo es ser la mejor actriz que pueda y no convertirme sólo en una celebridad. Pero que la gente se vuelva loca por vos es muy dulce.

Fuiste muy bien recibida en los Estados Unidos por celebridades como Taylor Swift y Justin Bieber. ¿Esperabas ese apoyo?

Gracias a la atención de los medios recibí el apoyo de personas que jamás hubiese imaginado. Yo siempre decía, en broma, que quería ser la mejor amiga de Taylor Swift. ¡Y ahora ella se comunicó conmigo y me dijo que era fanática de la serie! Que te contacten cantantes, actores y escritores famosos, que participaron de muchas de tus películas preferidas, es algo increíble para una australiana que intenta romperla en los Estados Unidos.

¿En qué tipo de películas o series te gustaría actuar a partir de ahora?

Estoy leyendo cuatro guiones. Me divertiría hacer papeles de acción. Es algo que me genera adrenalina y me daría mucha experiencia. También recibo propuestas para hacer dramas más crudos y papeles comprometidos emocionalmente.

En la película Around the Block tu personaje tiene una historia con el de Christina Ricci. Ahora interpretás a una lesbiana en Orange... ¿No tenés miedo a que te encasillen?

Me podrían haber ofrecido papeles parecidos a Stella, pero no está sucediendo. Por suerte no me están encasillando. Recibo propuestas para hacer personajes heterosexuales, sexy y poderosos. Eso es realmente cool.
Fernando Pérez Solivella para La Nación

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