GUIA Y MAPA BUENOS AIRES GAY - TRAVEL GUIDE & MAP - BY CIRCUITOS CORTOS
HOME | ¿Quiénes Somos? | Publicite Aquí | Contáctenos | Otros Circuitos | Links
Noticias
28.10.2017
El voguing reaparece en Buenos Aires
El baile que nació en el underground neoyorquino se impone en fiestas y certámenes locales
No se asusten por los desmayos repentinos en la pista de baile, ni intenten ayudar a las drag queens que corren para asistir a los caídos en plena danza: no es una emergencia, es puro drama artístico. En el salón no ha habido ningún desvanecimiento, pero sí una serie de drop dead, unas temerarias caídas al piso con finales glamorosamente descuajeringados, con aires de supermodelos noventosas resbalando por pasarelas. Si el feroz bailarín o bailarina se ha podido levantar como si su cuerpo estuviera tapizado con resortes, habrá aplausos y entonces tendrá su propia pasarela pop up, formada por hileras de personas que delimitarán un espacio privilegiado para que haga su gracia frente a todos: desfilar, posar para una cámara imaginaria o dibujar con sus manos, a gran velocidad, figuras geométricas que simulen encuadres de un bello rostro, seguramente maquillado. Las hombreras, los sacos y las camisas elegantes no serán ningún problema, un verdadero voguer jamás pierde la elegancia. De esto se trata el voguing, de esto se trata, como le dicen por estas tierras, "voguear": de entregarse a un aspiracional inalcanzable. A casi medio siglo del surgimiento de la cultura voguing en el undergroundneoyorquino, y a veintisiete años del homenaje-apropiación de Madonna, a través de su megahit "Vogue", la movida finalmente parece estar viviendo su momento en Buenos Aires, con fiestas, certámenes y características propias. No es que haya grandes academias que lo enseñen o que algún referente de la danza nos haya visitado, simplemente brotó de las sudadas paredes de las nuevas hilarantes fiestas, junto con la vuelta del house noventoso. El fenómeno probablemente tenga el mismo culpable que la mayoría de las cosas divertidas que están pasando en las discos alternativas locales: Ru Paul. El actor y showman, leyenda drag queen internacional, encabeza desde 2009 un programa que comenzó siendo una rareza y hoy es un fenómeno global. En Ru Paul's Drag Race, elige al hombre que sea "la mejor mujer", a la mejor drag queen de Estados Unidos. El certamen va mucho más allá del crossdressing. Su profundización, rescate y actualización de íconos y artes performativas gays, como esta danza, ha hecho que personas de todos los géneros y preferencias sexuales se sientan atraídos por un universo que solía estar reservado alunderground. Uno de los efectos menos esperados del éxito del reality es el modo en que interfirió en la composición del ADN nocturno de muchas grandes capitales del mundo, entre ellas, Buenos Aires. Gracias a fenómenos como éste, nuestra ciudad hoy ve a gran parte de sus nuevas generaciones de danzantes pisar las pistas por primera vez con más información sobre cultura de la noche internacional que un debutante haya tenido jamás.

Pandillas como las de las bailarinas locales Altas Wachas (que brindan clases y talleres por todo el país), las de la fiesta Trabestia, Tongue Pop y Jolie, especialmente con su ciclo Noche Diamante, incitan al público local no sólo a desplegar su conocimiento sobre el voguing, sino también a reversionarlo y rellenarlo de "zaraza", gestos que no pertenecen a la cultura voguing, pero que ya son parte de la relectura nacional. La noche porteña tiene también su propia fiesta dedicada, Turbo, con el mantra "bailar libera", y hace algunas semanas, tuvo su primera batalla oficial: en el contexto del festival Divergencia en el Centro Cultural Matienzo, se llevó a adelante la Divergencia Ball, una competencia hecha y derecha de voguing, lipsync, dragueo y catwalk, con un jurado integrado por la performer y comediante Vanesa Strauch, y la drag Lx Brux. En esos lugares pudo apreciarse que el aggiornamiento argento de la danza es especialmente desfachatado. No es tanto la elegancia lo que se celebra como el desparpajo. El glamour no es indispensable: el trash bien puede ocupar su lugar.

En Nueva York, Archie Burnett, una verdadera leyenda del género, parte de House of Ninja, una de las primeras crews del baile, dicta clases en importantes estudios para recuperar el verdadero espíritu de la expresión, aunque con limitaciones. "Se pueden aprender los pasos. No se puede aprender el estilo de vida", advierte. ¿De qué estilo de vida habla? El documental de 1990, Paris is Burning, ahora en auge (y liberado) en YouTube, profundiza en lo que pocos sabían: que el voguing fue una declaración de principios, una parodia de explotados a sus clases explotadoras y un pasaporte fantasioso hacia un mundo con más inclusión, cuando todo el futuro que la comunidad negra norteamericana podía esperar era de marginalidad y estigmas. Eran los hombres gays negros, despreciados por los blancos y por el propio machismo de su comunidad, los que jugaban a ser fabulosos cuando caía el sol y en ámbitos sellados por la protección de sus pares. En esos salones, exageraban movimientos de pasarelas por las jamás desfilarían, usando imitaciones de ropa que nunca tendrían. No lo sabían entonces, pero más que una danza, estaban desarrollando una actitud. La idea de que todos podemos ser fabulosos, glamorosos y estrellas besa en los labios al momento más exhibicionista de la historia, un momento en que la ironía y la frustración de no poder pertenecer se puede transmutar y compartir globalmente: se puede ser fabuloso, también riéndose de los fabulosos.
Denise Tempone para La Nación

Ver más Noticias

 
Contáctenos
mapa gay contacto
Quiero Recibir/Distribuir mapas
mapa gay suscripcion  

Volver