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25.04.2009
Los Amados: Veinte años de boleros y humor
El grupo que rinde culto al amor cumple dos décadas de carrera y lo celebra con un nuevo espectáculo, dedicado al compositor cubano Ernesto Lecuona. En esta entrevista, sus integrantes cuentan los momentos clave en la historia de la banda y hablan del exitoso show que tienen en cartel.

En una de las funciones de Karabali, ensueño Lecuona , el espectáculo de Los Amados en homenaje al músico cubano Ernesto Lecuona, un hombre de ochenta años se levantó de la butaca y subió al escenario. Mientras el cantante Alejandro Viola, caracterizado como El Chino Amado, y sus compañeros lo miraban desconcertados, el señor comenzó a bailar al ritmo de "Conga Cuba", uno de los temas que cierran el show con el que la banda celebra sus veinte años de carrera. Ahí nomás, el desconocido le dijo al Chino al oído: "Soy el sobrino de Lecuona. Gracias por tanta emoción".

Unos días después, reunidos en el bar del teatro Margarita Xirgu, los integrantes de Los Amados cuentan la anécdota todavía sorprendidos. Cuando eligieron la obra del compositor e intérprete cubano para adaptarla a la estética kitsch del grupo, jamás imaginaron que actuarían frente a un descendiente de Lecuona. Mucho menos que ese encuentro les permitiría conocer historias de la vida familiar del músico a quien dedican su nuevo espectáculo. "Escuché las palabras de Rafael, el sobrino de Ernesto, y se me cayeron las lágrimas. Fue impactante verlo bailar desaforado y advertir que se había emocionado al escuchar nuestras versiones de los temas de Lecuona", cuenta Viola, el fundador de la banda que rinde culto al amor con boleros y ritmos latinoamericanos.

Sin los jopos y los excéntricos peinados que lucen sobre el escenario, vestidos con jeans y remeras en lugar de los coloridos trajes con los que salen a escena de jueves a domingos, no parecen Los Amados. A excepción de Viola, que estudió Comunicación Social, teatro y canto, todos son músicos con formación clásica. En sus shows, interpretan personajes con nombres propios y estilo bien definido.

El Chino Amado es un romántico incurable que luce un enorme jopo y habla con tono centroamericano. Leandro Fiks (director musical y contrabajista) encarna a Tito Richard Junquera, la contrafigura del Chino, con quien mantiene diálogos desopilantes durante el concierto. Por ejemplo, cuando le pregunta en qué parte del cuerpo se sienten los celos. Entonces, El Chino se acerca a la platea, micrófono en mano, y comienza a analizar el tema junto al público. Recibe toda clase de respuestas; algunas insólitas, como "en la frente" o "en el pelo".

La pianista Analía Rosenberg interpreta a Raquelita Jarsinsky, una niña judía salida de un kibutz de Nicaragua. Con un vestido rosa de cuento de hadas, vincha al tono y el cabello siempre bien tirante, Raquelita se gana los aplausos de los espectadores después de sus impecables solos de piano. Integran además el grupo los percusionistas Fernando Costa (Pocholo Santamaría) y David y Rubén Rodríguez (los mellizos Black y Mambo Méndez); el trompetista Hernán Sánchez (Ángel y su trompeta); Oscar Durán (requinto) es Don Cristino Alberó y Daniela Horovitz es la infartante Rosa Bernal, la cantante invitada, última incorporación de la banda.

Aunque en la actualidad actúan a sala llena cuatro días a la semana, cuando no tienen función continúan con sus presentaciones en casamientos y fiestas privadas. Fue en el cumpleaños de una amiga de Viola, en 1989, donde comenzó la historia de Los Amados. Por entonces eran solo tres (uno cantaba, otro tocaba la guitarra y el tercero los acompañaba con un bongó). Se presentaron como El Trío Amado e interpretaron serenatas y boleros. El Chino dijo a los invitados que eran de Puerto Rico y le cantaban al amor.

"En esa época yo estudiaba Comunicación y teatro. Estaba rodeado de gente con necesidad de expresarse -recuerda Viola en la entrevista con adn cultura-. En ese contexto surgió la fiesta de una compañera de teatro. La desesperación por crear personajes nos llevó a inventar a tres tipos que hablaban con acento y cantaban temas románticos." A partir de esa noche, el grupo empezó a rotar por los espacios alternativos de moda: el Parakultural, Cemento, El Morocco, entre otros. "Cuando decíamos que tocábamos boleros, nos convocaban porque era algo distinto. Más allá del trío Los Panchos, ni Luis Miguel cantaba boleros por esos años", continúa El Chino. El clima de la época contribuyó a la estética del grupo: recién llegaban a Buenos Aires las películas de Pedro Almodóvar, el culto al kitsch , la ropa extravagante de Londres y Barcelona.

En 1991, Los Amados fueron seleccionados para participar en la Bienal de Arte Joven. "Tocábamos todo el tiempo en cualquier lugar, íbamos de un sucucho de San Telmo a la televisión. Trabajábamos mucho, pero ganábamos poco. Ese año se fueron mis dos compañeros, que estaban agotados por tanta movida. Yo también tenía otros trabajos, pero no pude abandonar el grupo. Me gustaba porque me permitía actuar", asegura el cantante. Así fue cómo decidió seguir adelante con la banda que había creado. Mientras Viola estudiaba música y trabajaba en el Departamento de Medios Audiovisuales de la Universidad de Lomas de Zamora, sumó otros integrantes y armó nuevos repertorios. En 1994, estrenaron el espectáculo Enamorados del ritmo , en el Centro Cultural Ricardo Rojas.

En 1995, se fueron la cantante y la pianista y Viola se quedó solo junto con el percusionista actual. "Teníamos que tomar una decisión sobre cómo seguir -dice-. Justo se estrena la película Buena Vista Social Club y empiezan a venir al país los músicos cubanos con sus orquestas. Fui al concierto de Pío Leyva, que ya era muy mayor, y el sonido de lo que tocaban me mató. Entonces pensé: ?Si la banda sigue, tiene que sonar así´. Ese fue un punto de inflexión importante porque empecé a buscar buenos músicos. Para el contrabajo me recomendaron a Lisandro, que estudió en el Conservatorio Nacional. Con él elegimos guitarrista, pianista, trompetista. Su ingreso fue clave porque la banda tomó otro giro y repartimos el trabajo: él se ocupa de la dirección musical y yo, de la puesta en escena." Desde entonces pasaron diez años.

El primer espectáculo que presentaron con Fiks como director musical fue Pecar de pensamiento , en una sala pequeña del Paseo La Plaza, en 2001. "Nos llevó casi un año armarlo y quedó larguísimo. La primera función duró como cuatro horas porque no queríamos descartar ningún tema", recuerdan todos entre risas. Unos meses antes habían grabado su primer disco, Mensajeros del amor . Para Rutilantes , el segundo álbum de Los Amados, se incorporaron los mellizos Méndez. "Queríamos sumar más percusionistas. A Fernando ya no le alcanzaban los brazos", exagera Viola.

Rosenberg, alias Raquelita, ingresó hace siete años, cuando tenía veinte. "Me contaron que Los Amados buscaban tecladista, pero me aclararon que había que actuar, además de tocar. Fui a un show y me encantaron. Después del primer tema dije: ?Quiero entrar´. Me encerré un fin de semana para estudiar porque yo nunca había tocado música latina", cuenta la pianista.

-¿De dónde salió el personaje de Raquelita?

Viola: -Fue idea de Silvia, mi mujer. En realidad, yo buscaba una pianista más grande, sexy, que pareciera caribeña y compitiera con la cantante en el escenario. Cuando vi a Analía, que es chiquita, rubia y con cara de nena, pensé que no iba a dar para el personaje por más que le diera un vestuario súper sexy. Le conté el problema a mi esposa, que siempre me tira ideas, y me sugirió que fuera una niña judía erudita del piano, salida de un kibutz de Nicaragua. Yo dije: ¿Por qué no?

Rosenberg: -Cuando El Chino me llamó para contarme lo de Raquelita, yo trataba de aprender el acento caribeño. Así que sentí alivio porque me veía más en el papel de la niña judía que en el de la caribeña seductora.

-¿Como definen el concepto del grupo con veinte años de trayectoria?

Viola: -Los Amados es una orquesta en vivo, con repertorio propio y puesta teatral. En el escenario, los músicos demuestran su virtuosismo con humor a través de sus respectivos personajes.

-Siempre aclaran que no hacen parodia. ¿Por qué?

Viola: -Es que parecería que disfrazarse para tocar es hacer parodia. Así como el repertorio es un mensaje, porque elegimos determinados temas y determinados arreglos, la extravagancia en el vestuario también habla de la estética de Los Amados. Somos músicos y actores y nos gusta presentarle al público una fantasía.

Rosenberg: -Creo que el público no sabe bien hasta qué punto lo que hacemos es en serio o no.

Fiks: -El otro día se cortó la luz durante la función y nosotros seguimos con nuestros personajes. El Chino bajó del escenario y se puso a hablar con el público (como hace en todos los shows). La gente pensó que estaba armado, pero fue un imprevisto.

Con un humor fino y sin perder sus buenos modales, en Karabali? El Chino habla sobre el amor, las pasiones y los celos. Se dirige a las parejas del público para preguntarles por su relación, cómo se conocieron, cuánto hace que están juntos.

-Parecería que hay un límite en lo que El Chino dice. Nunca presiona si la gente no quiere participar ni se mete con cuestiones íntimas. ¿Tiene que ver con una idea sobre el público que sigue a Los Amados?

Viola: -Más bien con una idea sobre el humor. Cuando le das una vuelta más de rosca, aparece el humor vulgar, que es el que vemos por televisión. Eso no tiene nada que ver con Los Amados.

El cantante recuerda que una vez un hombre se fue ofendido del teatro porque El Chino había sacado a bailar a la mujer que lo acompañaba. "Que un espectador se tome en serio esa situación, que crea que un tipo con ese jopo y esos bigotitos habla en serio, nos da material para trabajar sobre el concepto de amor que tienen las personas. Son temas que nos sirven para desarrollar en el show."

-¿Alguna vez le respondieron alguna barbaridad que lo haya sacado de libreto?

Viola: -Muy pocas veces. Pero si El Chino escucha alguna grosería, no responde. Este personaje no entiende esos códigos; no entra en ese juego.

Fiks: -Alguno no reaccionó con nosotros, sino con su pareja. En una fiesta, cuando El Chino le preguntó a una mujer qué hacía inolvidable a su marido, respondió: sus infidelidades. Quedamos todos en silencio.

-En Karabali... cantan "Siboney", "María la O", "La comparsa", "Arrullo de palma", entre otras canciones. ¿Por qué eligieron el repertorio de Lecuona para festejar los veinte años del grupo?

Viola: -Después de nuestra primera gira por España, en 2007, quería hacer algo nuevo. Por sugerencia de la directora Helena Tritek, surgió la idea de estudiar la obra de Lecuona. Ya habíamos tocado algunos temas suyos, así que sabíamos de qué se trataba. Pero no lo conocíamos en profundidad. Como la etapa de la investigación me gusta mucho, me metí de cabeza. Desde el primer momento me di cuenta de que era el indicado. Pero nos llevó más de un año armar el espectáculo. Hicimos como cuarenta repertorios. Cada tema tiene su historia, que nosotros recreamos y tratamos que sea una pintura para el espectador. Fue un trabajo muy minucioso, tema por tema. Como director, necesitaba un desafío. Sentí que el espectáculo iba a ser otro punto de inflexión en nuestra historia. Si hubiéramos sentido necesidad de abordar el tango, lo hubiéramos hecho. Aunque hasta ahora hicimos boleros, no nos ponemos límites.

Fiks: -Antes de que surgiera lo de Lecuona, habíamos pensado hacer arreglos para tocar los temas de repertorios anteriores con una orquesta sinfónica. Tal vez lo hagamos algún día.

Natalia Blanc para La Nación

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