GUIA Y MAPA BUENOS AIRES GAY - TRAVEL GUIDE & MAP - BY CIRCUITOS CORTOS
HOME | ¿Quiénes Somos? | Publicite Aquí | Contáctenos | Otros Circuitos | Links
Noticias
10.11.2009
El 66% del país, a favor del matrimonio gay
El relevamiento nacional, realizado por Analogías, revela también que el 57% de los católicos rechaza la actitud de la Iglesia frente al tema. El oficialismo parece encaminarse a bloquear hoy el debate en las comisiones de Diputados.
La encuesta está en el despacho de la Presidenta. Ella la analizó junto a su jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Y el ministro de Justicia, Julio Alak, y la presidenta del INADI, María José Lubertino, están al tanto. El relevamiento nacional realizado por la consultora Analogías, que dirige Analía del Franco, indica que el 66,3% de los argentinos está a favor de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y que el 57,3% de quienes afirman profesar la religión católica apostólica romana rechaza la actitud de la Iglesia frente al tema.

El estudio de Analogías abarcó 800 casos en la Capital, Gran Buenos Aires, Mendoza, San Miguel de Tucumán, Córdoba y Rosario. Fue encargado y pagado por el gobierno de Cristina Kirchner y se realizó a fines del año pasado, pero el Gobierno se negaba a publicar sus resultados, a los que accedió este diario en exclusiva. Sin embargo, pese a la contundencia de esos números, a las más de 50 mil personas que marcharon el pasado sábado desde la Plaza de Mayo hasta el Congreso en apoyo a la ley y a las reiteradas promesas del Gobierno, el oficialismo ahora se niega a dar el debate en Diputados.

VOX PÓPULI. Los resultados de la encuesta, además de derribar la excusa de que "la sociedad no está preparada para este debate" –latiguillo usado por funcionarios y legisladores–, revelan datos sorprendentes, como el rechazo de los católicos a la postura de su iglesia. También indican que el 56% de quienes profesan alguna religión y el 72% de quienes dicen que sólo creen en Dios apoya el matrimonio gay, mientras que la adhesión llega al 91% entre los no creyentes. Segmentado por zonas, en Capital y GBA, respondieron a favor 67% de los encuestados, mientras que en el interior (Rosario, Mendoza, San Miguel de Tucumán y Córdoba) el respaldo alcanza el 60%, una diferencia mucho menor a la esperada. En relación con la edad, el sí promedia el 70% entre los 16 y los 45 años, mientras que en la franja de 46 a 65 baja al 57,8 por ciento. Se perciben diferencias de acuerdo con el nivel socioeconómico: en la clase alta, el apoyo llega al 74%, descendiendo al 70% y 62% en las clases media y baja, respectivamente. Un dato sorprendente es que el 45% de los encuestados de la Ciudad de Buenos Aires creía que el matrimonio gay ya era legal en la Argentina.

A la hora de evaluar la oportunidad y las posibles consecuencias de un cambio en la legislación sobre matrimonio, el 71% opina que ya es momento de hacerlo, el 68% dice que esa medida "ayudaría a combatir la discriminación" y el 63% que "sería un avance social y cultural para el país". Los encuestados piensan que quienes más acuerdo estarían con el matrimonio gay serían los más jóvenes (70%), las mujeres (62%) y los periodistas (57%), y en desacuerdo ubican a la Iglesia católica (97%), las personas de mayor edad (83%) y la policía (53%). El 39% respondió que si antes de una elección se enterara que el candidato al que piensa votar está en contra de la igualdad de derechos para gays y lesbianas, cambiaría su voto, mientras que sólo el 14% respondió que dejaría de votar a su candidato si está a favor de estos derechos.

En relación con la adopción, las respuestas fueron más complejas. Al principio, consultados sobre la posibilidad de que las parejas de gays y lesbianas adopten, la diferencia entre el sí y el no fue menor al margen de error de la encuesta: de 3,5 por ciento. Segmentado por edad, hay más contrastes: los más jóvenes (16 a 20 años) y los más grandes (46 a 65) están claramente en contra, mientras que en la franja de 21 a 45 están claramente a favor. La misma diferencia se nota entre quienes no tienen pareja ni hijos (en contra) y quienes tienen pareja e hijos (a favor). Cuando se consulta a todos si sabían que la ley actual permite a las personas homosexuales adoptar, estén solas o en pareja, pero no les permite inscribir la adopción de manera conjunta –de modo que pueden convivir y educar juntos al niño o niña, pero sólo uno de los miembros de la pareja puede tener la patria potestad–, entre el 82 y el 89% no conoce los alcances de la ley actual. Una vez informados de lo que dice la ley y de cuál es el cambio que se propone –que las parejas gays que adoptan niños puedan hacerlo en forma conjunta–, el 50,3% se manifiesta a favor, el 23,1% en contra y el resto no sabe o no contesta. También se consultó la opinión sobre la posibilidad de que las travestis y transexuales puedan cambiar su nombre en el DNI (66,6% a favor) y realizarse operaciones de reasignación sexual (75,7% a favor), un tema en el que los sectores políticos vienen manifestando su acuerdo pero que, hasta hoy, no ha sido considerado por el Congreso.

VOX DEI. Según trascendidos originados en grupos católicos, la Presidenta habría recibido en estos días una advertencia del Vaticano: su audiencia con el papa Benedicto XVI –a la que debe asistir junto a Michelle Bachelet en el aniversario de la mediación papal por el conflicto del Beagle– podría peligrar si avanza la reforma del Código Civil que hoy debe debatirse en una reunión plenaria de las comisiones de Legislación General y Familia de la Cámara de Diputados. Fuentes del Gobierno que suelen ser nexo con el Episcopado niegan que esas presiones hayan existido y afirman que, en realidad, no habría consenso en el oficialismo para acompañar la reforma. Esa afirmación contradice lo que el propio jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, le había asegurado a este cronista meses atrás: "Hay una decisión política de avanzar en este tema, Kirchner está de acuerdo, y cuando haya que votar, nuestros diputados van a votar a favor". Ayer, Fernández no aceptó hablar con este diario para explicar este cambio en la política de derechos humanos del Gobierno.

Agustín Rossi aseguró a Crítica de la Argentina que el kirchnerismo aún no tiene una posición común y que cada diputado actuará hoy de acuerdo con su opinión personal, dado que "es un tema que ha generado posiciones encontradas". Consultado acerca de su propia posición, el diputado Rossi demostró ser un hombre de convicciones: "Mi posición personal será la posición que adopte el bloque".

Hace 15 días, este diario consultó despacho por despacho a los diputados de las dos comisiones que deben hoy dictaminar sobre los proyectos de matrimonio gay y había una clara mayoría a favor. Parecía que ningún diputado se animaba siquiera a manifestarse en contra, salvo Cynthia Hotton (ex PRO) y Hugo Acuña (MPN). A las reuniones de comisión fueron a exponer en defensa de los proyectos de Augsburger e Ibarra varios constitucionalistas, decanos de facultades, referentes sociales y hasta un asesor del presidente español Rodríguez Zapatero, el activista gay Pedro Zerolo, quien se presentó como un hombre felizmente casado desde hace cuatro años con su pareja, Jesús Santos.

Con el correr de los días, la presión de la jerarquía eclesiástica se hizo sentir. Lo primero que hizo la Iglesia fue ir por el voto de los diputados del interior. En el Chaco, la diputada radical Clelia Ávila lideró una marcha apoyada por las iglesias católica y evangélica en contra del matrimonio gay. Ávila impulsó también la proyección de la película Ramiro, el puto, financiada con fondos públicos de la provincia, una fantasiosa ficción sobre un chico que "a los 18 años se enfermó por mezclar pastillas para la gripe y quedó homosexual". El gobernador Capitanich aseguró que se opondrá a la igualdad de derechos para las parejas homosexuales. Miguel Iturrieta (FPV-Misiones), que semanas atrás había comprometido su voto a favor, declaró a los medios que está en contra y aseguró, sin revelar sus fuentes, que "los psicólogos ponen en duda la salud mental de los chicos adoptados por una pareja gay".

Pero no sólo en el interior hubo cambios. La mediática Giúdice (UCR), que había participado en actos de las organizaciones LGBT y durante años aseguró que acompañaría la lucha por la igualdad de derechos, presentó un insólito proyecto que, además de clasificar a las parejas del mismo sexo con categoría inferior a las heterosexuales, ya que en vez de acceder al matrimonio deberían conformarse con una "unión civil", ni siquiera garantiza que esa posibilidad rija en todo el país: cada provincia debería adherir.

Al cierre de esta edición, un rumor recorría el Congreso: que el bloque oficialista no daría quórum en las reuniones. De esta forma, no sería posible contar con dictamen a tiempo para que la ley se discuta en el plenario de Diputados antes de fin de año.

"No asistir a la reunión y no dar quórum es un acto de cobardía y una falta de respeto a nuestra comunidad y a la sociedad en su conjunto. Y no honrar los compromisos asumidos por los diputados ante las organizaciones y los medios de comunicación sería un lamentable ejemplo de cómo el Vaticano presiona sobre el poder público en nuestro país y tuerce las decisiones de quienes representan la voluntad popular. Si el 70% de apoyo en las encuestas y 100.000 personas en la calle el sábado reclamando el derecho al matrimonio no es suficiente consenso social, no sé a qué se refieren con 'consenso social'", expresó María Rachid, presidenta de la Falgbt.

La diputada Vilma Ibarra, presidenta de la comisión de Legislación General, dijo a Crítica de la Argentina que espera contar con quórum para llevar a cabo la reunión. "Es fundamental que concurran todas las diputadas y diputados que se comprometieron a apoyar esta iniciativa y conseguir los votos para el dictamen. Pero más allá de que se esté a favor o en contra, deben concurrir a dar el debate de cara a la sociedad. El interrogante es la posición que adoptarán los bloques de la UCR y el Frente para la Victoria", agregó.

OPINIÓN

Consenso y pelotas
Bruno Bimbi

Si en vez de putos fuéramos ruralistas, la Marcha del Orgullo habría salido por todos los canales en vivo y en directo. Hubo más de 50 mil personas y no había un solo micro estacionado por el centro, ni revistas repartiendo velas como para el falso ingeniero, ni De Angeli con un megáfono en la ruta, ni los caciques del conurbano poniendo todo el aparato. No hablaban Néstor ni Biolcati ni el pastor Palau ni cantaba Shakira. ¿Cuán seguido se juntan 50 mil personas, de a pie, llegando solitos y solitas con sus cuerpos? De eso se trata: de un acto político de visibilidad, de poner el cuerpo. La manifestación más masiva que hay en Buenos Aires desde el conflicto del campo, para los noticieros, no existió. Si en vez de igualdad de derechos pidiéramos mano dura, era el tema del día. "Adónde fue / dónde está / el progresismo de los K", coreó la multitud que marchó tras la bandera "Matrimonio YA". Días atrás, en el Congreso, los amigos de Bergoglio fueron a decirles a los diputados que somos anormales, antinaturales, enfermos mentales, drogadictos, que nuestras relaciones sexuales se comparan con la pedofilia y la zoofilia y que queremos destruir a la familia. ¿Se imaginan si el Congreso invitara a los neonazis de Parque Rivadavia a un debate sobre antisemitismo? ¿Qué habría dicho la Presidenta al otro día? ¿Y Carrió? ¿Cobos? ¿Macri? ¿La UCR? ¿Los jueces? Pero insultarnos a nosotros es gratis. Si en vez de putos fuéramos señoras de San Isidro, Scioli estaría ahorita mismo diciendo que él está de acuerdo con nuestros reclamos, porque hay que poner buena onda, esfuerzo, optimismo, proyectos, optimismo. Cristina hablaría en el Salón Blanco, Kirchner convocaría a defenderse de la derecha destituyente que discrimina, Clarín diría que es culpa de la ley K. Pero nada.

Cincuenta mil maricones y tortilleras que quieren ser iguales ante la ley, tener los mismos derechos, poder casarse, heredar, compartir obra social. Que no los echen de su casa si muere su pareja. Que los eduquen sin prejuicios. Miles de familias que quieren ser reconocidas, papás y papás y mamás y mamás que quieren que sus hijos tengan los mismos derechos que otros pibes.

La Presidenta no dijo nada. Aníbal Fernández me juró que el bloque oficialista votaría a favor del matrimonio gay, no atiende el celular. La diputada Giúdice, a la que recuerdo al lado de Pedro Zerolo con la bandera del arco iris, propone discriminarnos. Varios legisladores que hace 15 días juraban que apoyarían, ahora le juran a la Iglesia que no lo harán. El gobierno de los derechos humanos ahora dice que para nuestros derechos humanos no hay consenso. La encuesta, encargada y pagada por el Gobierno, demuestra que mienten.

Consenso hay, lo que no hay es pelotas. Y eso que a nosotros nos dicen "maricones".
Bruno Bimbi - Critica

Ver más Noticias

 
Contáctenos
mapa gay contacto
Quiero Recibir/Distribuir mapas
mapa gay suscripcion  

Volver